In Memoriam: El banquero del líbor

Publicado en El País el 22 de enero de 2019

Mucho tiempo transcurrió desde que Minos Zombanakis plantaba orquídeas en el municipio de Kalyves, en la isla de Creta hasta la fundación en la Universidad de Harvard de una cátedra con su nombre para investigar cómo hacer que el mundo bancario sea más seguro y estable y sirva mejor a las necesidades sociales. Se trata de uno de esos hombres nacido en el período de entreguerras —en 1926, siendo el segundo de siete hermanos— que consiguió trascender, en varias ocasiones, las limitaciones que aparentemente presentaba su humilde origen y las carencias de su formación. Un hombre hecho a sí mismo, cuyo legado para la economía no procede del estudio académico sino de la concepción misma de estructuras que permitieron un sistema financiero más amplio y conectado y amortiguar la proliferación de algunas perturbaciones.

Minos Zombanakis.Su juventud ilustra su capacidad de superación. Durante la ocupación nazi de Creta, con 17 años, huyó de la isla en un bote y navegó en condiciones precarias hasta Atenas, donde entró en la universidad y colaboró con el bando aliado. Esto le sirvió para comenzar a hablar inglés y acabar siendo intérprete del Banco de Grecia. En esta institución tuvo una escalada fulgurante y, con solo 26 años, se convirtió en el representante de la misma en Washington. A pesar de ser consciente de no contar con acreditaciones académicas suficientes, consiguió ser admitido en Harvard, donde obtuvo un máster en Administración Pública. En EE UU hizo numerosos contactos en Nueva York, donde sus habilidades financieras y diplomáticas le condujeron hasta el holding bancario Manufacturers Hanover Corporation, una entidad que acabaría siendo absorbida en 1992 por Chemical que, a su vez, adquirió Chase Manhattan Bank en 1996 que acabaría integrándose en JP Morgan Chase. Hanover Corporation envió al joven ejecutivo griego a Roma, como representante para el sur de Europa, África y Oriente Medio. Allí es donde haría sus principales contactos y se labraría su reputación internacional.

Durante los años sesenta del siglo pasado, Zombanakis observó la considerable dificultad que tenía financiar bancariamente proyectos internacionales, sobre todo por las diferencias regulatorias existentes entre EE UU y Europa. En 1969, mismo año en el que el hombre llegó a la luna y en medio de varias revoluciones sociales en el mundo occidental, ideó un sistema de préstamo en el que varios bancos se aliaban como un club para prestar a otros bancos o a grandes corporaciones en cualquier punto del globo a un tipo de interés que variarían en función de las condiciones monetarias y macroeconómicas. Fue el origen del tipo interbancario de oferta de Londres. El líbor (London Inter-Bank Offered Rate) del que se considera padre y por el que Zombanakis adquirió fama internacional. Sin embargo, la innovación fue mucho más allá de la (ya de por sí importante) creación de un precio de referencia para financiación interbancaria y corporativa. Fue el germen de la sindicación de préstamos, de la capacidad de financiar grandes proyectos en todo el mundo. Al contrario de lo que se pueda pensar, no se trataba de una herramienta destinada de forma exclusiva a aportar fondos para hacer crecer las arcas bancarias en países ricos. A Zombanakis se le ocurrió esta estructura de préstamos y tipos de interés durante una recepción en Londres con el Banco Central de Irán y acabó firmando un préstamo sindicado para salvar las maltrechas finanzas de un país entonces bajo el mando del sha de Persia. Eran los albores de la gran crisis del petróleo y el sistema de préstamos sindicados ayudó a paliar las enormes dificultades de financiación que generaron las diferencias entre países con grandes reservas de crudo y otros con una tremenda dependencia del mismo. La sindicación bancaria llegó también en un momento en el que Rusia, China y varios países árabes querían realizar operaciones financieras en dólares sin tener que pasar por el control y las entonces estrictas regulaciones de Estados Unidos. Con el sistema de Zombanakis, Londres creció como referencia financiera mundial y el líbor como su tipo de interés.

El fallecimiento de este banquero el pasado 22 de diciembre a los 92 años coincide con la agonía progresiva del tipo de interés del que se considera inventor. El líbor ha estado rodeado en los últimos años por los escándalos. Sobre todo, tras descubrirse que 12 bancos internacionales habían manipulado su cotización, lo que les ha supuesto multas millonarias y, a la vez, ha dado una puntilla casi definitiva a este sistema. Pero queda su legado. Entre otras, en la cátedra de Harvard que ahora lleva su nombre y que actualmente ocupa Carmen Reinhart, una de las mayores especialistas mundiales en el análisis de causas y consecuencias de las grandes crisis financieras.

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